No esperaron a que alguien más lo construyera.
Funamos nació en Ovejas en noviembre de 2017, cuando las familias convirtieron un basurero en una cancha de fútbol con sus propias manos.
Ovejas queda en los Montes de María, una región que vivió décadas de conflicto armado. Para muchos niños de aquí, la tentación de la calle, las drogas y la violencia es real, a veces en la puerta de la casa, a veces más cerca todavía.
Funamos es el lugar seguro en medio de todo eso. Una cancha donde los esperan cada tarde. Entrenadores que notan cuando alguien falta. Papás y mamás al lado de la cancha. Lo que se entrena aquí es disciplina, respeto, orgullo y una idea de quiénes pueden llegar a ser.
Y está funcionando. Los niños que crecieron en esa cancha hoy son sus entrenadores: un primer trabajo, y la prueba viva para los más pequeños de hasta dónde se puede llegar.




