Empezó con una sola máquina de coser.
Una madre soltera llegó a Accra con conocimientos básicos de costura y una máquina de manivela a la que se le caía la manija. Letitia le compró ropa, la compartió, y un año después reunió la plata para una máquina de verdad.
Así sigue funcionando Amaya for Africa. Letitia diseña, las artesanas y artesanos en Ghana producen, y cada herramienta nueva va para alguien que va a formar a la siguiente persona.
Tiradas pequeñas. Piezas únicas. Calidad, no cantidad.




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